Logotipo de porlospelos.com
Contacto Añadir a favoritos Página de inicio
 

Estas en » Portada  » Relatos Eróticos  » Infidelidades  » Donde las dan las toman.  

Donde las dan las toman.
Autor: Desconocido
Fecha: 10-12-2009

Resulta que mi marido y yo hemos fantaseado bastante tiempo con la incorporación de otro hombre a nuestra cama. Lo que más nos frena por ahora es que vivimos en una ciudad muy pequeña del norte de Argentina. Es prácticamente un pueblito y, como ya saben, en pueblo chico infierno grande. Hemos llegado a la conclusión que no lo haremos con nadie de aquí.

Lo que voy a contarles es totalmente verídico. Sucedió en Córdoba una ciudad distante a 450 kilómetros de la nuestra. Una tarde de sábado que estábamos por allá mi marido me dice, amor, voy a practicar tiro práctico así que nos veremos de tarde. Yo, que no soy ninguna tonta, pero sí muy desconfiada decido seguirlo. Pues es así mis amigos de Marqueze, créanlo o no, se metió a una popular SAUNA para hombres, qué digo hombres, ya sabrán ustedes ( no fue en realidad tanta la sorpresa mía porque ya antes de casarme un amigo me había advertido que a mi esposo le gustaban los hombres ) y ya había confirmado yo mi duda un día al colocarle un consolador en su afeitado culito.

Pues bien he aquí la certificación, a mi maridito le gusta que se la pongan ¡¡¡QUÉ ME DICEN !!!.

Como me sentía un poquitín celosa que él estuviera pasándola bien, hablé por teléfono a un noviecito que tenía de mis épocas de estudiante. Me invitó a tomar mate a su departamento. Y allí me fui. Juan se llama este chico. Me recibió con un abrazo fuerte y un beso en mi mejilla, pero bien cerquita de la boca. ¡¡¡Bien!!!, pensé, se me estaba dando . Yo mantuve mi abrazo y me estampó un beso en la boca metiéndome su lengua hasta el fondo. Nos pusimos a charlar de nuestras cosas ya que hacía tres años que no lo veía y de repente se acerco a mí como en los viejos tiempos y comenzó a masajearme las tetas, ahhhhh, qué placer, sí, mi amor, haceme tuya, haceme puta... le dije.

Abrí la bragueta de su pantalón y le hice una mamada como nunca antes le había hecho, le chupé los huevos, le lamía el largo pene de 19 cm. y le supliqué: cógeme ya, que estoy que hiervo. En su sillón comenzó a sacarme la ropa y me penetró de un solo golpe, como sabe que me gusta. Se ve que me recordaba porque me metía su pija en la velocidad que me gusta, ni tan rápido ni tan lento. Quiso cambiarme de posición y no lo dejé. Quería llegar rápido al orgasmo y sacarme esta calentura. Finalmente noté en su rostro que se venía lo que tanto yo quería y llenó mi conchita de muchísima lechita caliente, mmmmmm.

Por supuesto que le limpié su pija con mi boca y mientras fumábamos le pedí un favor. Le conté lo de mi esposo y le rogué que fuera a la sauna y comprobara qué es lo que hacía mi maridito, incluso le pedí que si se lo pudiera coger, mejor. Ni les diré el entusiasmo de Juan: el sólo hecho de pensar que se cogería a mi marido luego de haberme cogido a mí lo puso duro otra vez, pero lo paré y le dije: resérvatela para el putito de mi esposo. Y fue así que previo estudiar una foto de mi marido, Juan partió hacia la sauna .

Me puse a esperar en un café cercano a la sauna y al cabo de una hora veo llegar a Juan muy sonriente. ¿qué, Juan? ¿¿¿quééé??? cuéntame qué pasó. Era tal mi desesperación que gente de mesas vecinas se dieron la vuelta porque pensaban que me pasaba algo malo. Finalmente Juan largó el rollo.

Al entrar vio que había varios hombres en una sala grande llena de sillones, la mayoría estaba en parejitas, tirados en una gran alfombra mullida. Allí no encontró a Raúl, pero pasó a otro de los ambientes de ese lugar que era como una pequeña sala de baile y lo vio bailando música lenta con un chico de unos 20 años, más fornido... ¡¡¡besándose !!! Juan se acercó y le dijo: disculpa podría hablar con vos en privado, es urgente.

Mi esposo lo acompañó pensando que había algún problema con el auto o algo así. Cuando estuvieron en un rincón a oscuras Juan comenzó a tocarle el culo, diciéndole cuánto lo calentaba, que le quería coger, que tenía una pija de 19 cm. para él y cosas así. Mi esposo lo llevó a un pequeño box que tienen en ese lugar, lo desabotonó y comenzó a chuparle esa hermosa pija que poco tiempo antes había estado en mi boca, mmm. Cuando Juan la tuvo bien dura lo dio vuelta a mi maridito y se la metió, no fueron mas de 10 minutos de embestidas cuando le sacó la pija y le dijo: trágate la leche. Mi esposo obedeció y Juancito le llenó la boca la cara y el cuerpo de semen. Finalmente se vistió y se fue.

Lo que hicimos después con mi marido es otra historia, que si publican éste, ya les contaré.

Puedes enviarnos tus archivos a contenido@porlospelos.com
Por Los Pelos