Logotipo de porlospelos.com
Contacto Añadir a favoritos Página de inicio
 

Estas en » Portada  » Relatos Eróticos  » Infidelidades  » El velorio, el funeral y el entierro.  

El velorio, el funeral y el entierro.
Autor: Desconocido
Fecha: 19-04-2009

Ella permanecía en silencio y aparentemente no se había dado cuenta de mi presencia, yo por mi parte me mantuve casi ocultó tras el féretro y las coronas mortuorias, cuando observe que ella se subió la falda y con sumo cuidado colocando su pequeña cartera a un lado se fue soltando el liguero que sujetaba sus medias negras, para darse a la tarea de bajar su minúscula pantaleta de seda en encajes negros, tras lo cual se la envolvió en su mano derecha y se comenzó a acariciar su vulva, en eso me dí cuenta que ella era rubia natural y lo más probable era que se hubiese pintado su cabello de colo negro, ella se acariciaba con cuidado y delicadeza primero por afuera, y lentamente se fue introduciendo sus dedos hasta que hicieron contacto con sus labios vaginales y clítoris, así permaneció unos cuantos minutos, yo a todas estas me había excitado al verla soltarse sus ligueros y bajarse su pantaleta, mi pene se encontraba totalmente erecto, al punto que me incomodaba dentro del pantalón, por lo que sin darme cuenta abrí la cremallera y de inmediato se encontraba al aire libre, ella por su parte continuaba dandose con su mano derecha en su clítoris, mientras que con su mano izquierda se la introdujo bajo su blusa hasta sus senos, donde se acariciaba una y otra ves sus pezones, para luego continuar introduciendo su mano derecha envuelta en su pequeña pantaleta de seda negra dentro de sí, la pequeña prenda era metida y sacada con una mayor fuerza, con sus dientes se mordía los labios, su lengua era pasada una y otra ves por encima de los mismos, yo podía ver desde mi escondite como sus líquidos vaginales habían empapado la prenda, y eso me inspiró para que masturbara sin ningún tipo de miramientos, el resto del mundo para mí había desaparecido, solo estábamos hay, ella y yo, los dos masturbandonos por motivos diferentes, nunca me había pasado algo semejante, ella gemía de placer, y yo me contenía para no hacer ruido, mi respiración se encontraba totalmente acelerada, ella dio un grito en señal de haber alcanzado un glorioso orgasmo, yo por mi parte en ese instante me desbordé, mi semen había sido eyaculado con tal fuerza que se quedó adherido a la cortina de terciopelo que se encontraba tras el féretro, en eso ella se levantó, se acomodó la falda y la blusa y con pasos algo temblorosos se encaminó al féretro, en su mano llevaba su prenda totalmente húmeda, al llegar al ataúd se inclinó sobre el cadáver de mi profesor y tras darle un beso en su frente le colocó su pantaleta en las manos del muerto, diciendo mi amor e cumplido tu última voluntad, espero que estes a gusto ahora. Al decir eso levantó su vista y se topó con mi persona, yo ya había terminado de subirme la cremallera del pantalón luego de haberme limpiado con mi pañuelo, en su rostro se reflejó una gran sorpresa, titubeó y ella comenzó a decir fue su última volun......en eso ella se desvaneció.

Al Belinda desmallarse, yo corrí en su auxilio, la recogí del piso y la lleve al sofá que se encontraban en la habitación, y a los pocos segundos ya se había recuperado, ella trató de darme una explicación, pero antes de que continuare le hice saber que a mi ni a nadie ella debía dar explicación alguna, siempre y cuando lo que hubiere hecho, lo hiciera por que ella así lo quiso, y que lo demás no contaba ya que ella no iva a comer ni pagar sus deudas con lo que pensaran los demás, luego de ese discurso me presenté, y ella a su ves hiso lo mismo su nombre como les indique es Belinda, y fue la ultima esposa de mi profesor, la diferencia de edades era muy marcada, su familia decía que esa boda había sido por interés, yo me sonreí ligeramente, y ella se mostró molesta y comentó, eso mismo hace mi familia, el hecho de que yo sea una joven millonaria les hace pensar que él era un interesado por mi dinero, y eso es falso él me quería por mi misma. Continuamos hablando sobre mi profesor, yo le conté varias historias sobre él, en eso entró el empleado de la funeraria y le preguntó si podían continuar con el sepelio, a lo que ella respondió que sí.

Los dos nos fuimos en el mismo vehiculo una lemosina negra de esas que traen un cristal opaco que no permite que el conductor observe a los pasajeros, ella iva a continuar hablando cuando estallo hecha un mar de lagrimas, yo me le senté a su lado y con el fin de consolarla en su pena y dolor la abrasé, y ella continuó llorando e inclinandose por el gran dolor que tenía en su alma, algo había en el ambiente que me excité de inmediato, su mano se posó sobre el bulto que hacía mi pene en el pantalón, al ella contactarlo su llanto fue más fuerte, en eso ella me abrió la cremallera del pantalón sacó mi verga y sin mediar palabra se la introdujo en su boca, durante casi todo el trayecto permaneció en silencio, yo por mi parte disfruté de una de las mejores mamadas que me han hecho en la vida, cada ves que yo trataba de colocar mis manos sobre ella, las retiraba, se arrodilló en el piso del vehiculo y así estuvo hasta que por fin un chorro de mi semen llenó su boca, una ves que eso pasó escupió todo el contenido de su boca en un vaso de papel, yo por mi parte me limpie con unas servilletas, y a los pocos minutos llegamos al cementerio.

El cementerio era retirado de la ciudad, al llegar luego que pasamos por la capilla, unos empleados del cementerio llevaron el féretro a un panteón en forma de capilla bizantina, una ves dentro lo colocaron el ataúd dentro de un sarcófago de mármol, al cual le colocaron una losa del mismo material encima para cerrarlo, los empleados del cementerio fueron retirandose y el encargado me pidió que cerrará la puerta y colocará el candado en la reja al salir, yo los acompañé hasta la reja para saber donde era que debía poner el candado, al regresar a la cripta Belinda se encontraba llorando nuevamente, pero inclinada sobre el sarcófago, yo me senté en uno de los bancos cuando al levantar mi vista me tope con que la pequeña falda negra dejaba las nalgas de Belinda al aire, me acordé que su pantaleta se encontraba en las manos del muerto, y desde mi punto de vista se podía observar todo su culo y gran parte de su vagina, yo para confortarla me le acerque por de tras de ella, la tome por su cintura y de inmediato ella pego su culo contra mi pantalón, en cuestión de segundos ya mi verga se encontraba totalmente erecta, sin perder tiempo abrí la cremallera me baje el pantalón y el interior y lo enterré en su vagina se encontraba totalmente húmeda, por lo que en cosa de segundos nos dimos a la tarea de disfrutarnos el uno al otro, ella en pocos momentos alcanzó un orgasmo, chillaba de placer al tiempo que me invitaba a que se lo metiese por el culo, ante tal situación no pude menos que complacerla y sacando mi verga toda húmeda de dentro de su coño, se lo enterré entre sus nalgas, al principió se quejó un poco por el dolor, pero en pocos segundo se encontraba culeando como toda una profesional que era, mi verga entraba y salia de dentro de su culo mientras yo la tenía agarrada por la cintura, sus brazos se encontraban totalmente estirados sobre la blanca plancha de mármol, sus bien torneadas piernas estaban totalmente abiertas y yo disfrutando de ese particular encuentro, de momento me provocó el saborear su sexo y sin decirle nada se lo saqué, y la tendí sobre el frío mármol ella se quedó algo perpleja hasta que hundí mi rostro entre sus piernas, el aroma de mujer invadía toda la pequeña cripta, su coño se encontraba todo húmedo, mi lengua y mis labios de inmediato comenzaron a jugar con su clítoris y el resto de su coño, ella gritaba, dame más, al tiempo que buscaba meter mi pinga en su boca, cada ves que Belinda alcanzaba un orgasmo apretaba sus piernas fuertemente, y me enterraba sus uñas en mi espalda, en un momento me provoco volver a enterrarselo en el culo, por el solo placer de hacerlo, ella al yo darle vuelta ahora sobre la plancha de mármol de inmediato se puso en cuatro, levantando las caderas para que se lo metiera completo, una ves ensartada nuevamente por el culo Belinda siguió culeando mis manos buscaron su coño, del tiro le arranque la pequeña falda y la blusa negra sus senos yo los sentía moverse al compas de mi penetración, todo fue increíble hasta el momento en que mi leche invadió sus entrañas, luego tras lo cual los dos permanecimos acostados sobre la tumba por un tiempo indeterminado, al salir nos dimos cuenta que era algo tarde y ya había oscurecido, nos costó algo de trabajo salir del cementerio, tuvimos que esperar que el guardia nos abriera la puerta principal, tras lo cual llamé un taxi que nos dejó en la funeraria donde se encontraban nuestros respectivos autos, ahora por lo menos una ves al mes nos encontramos Belinda y yo para rogar por el alma de su difunto esposo.

Puedes enviarnos tus archivos a contenido@porlospelos.com
Por Los Pelos