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Un hogar especial.
Autor: Desconocido
Fecha: 24-01-2010

Les diré que mi nombre es Agustín, pero en los bajos fondos me conocían como la Chin, ya que desde muy joven me gustó siempre la ropa china y mi maquillaje siempre que podía trataba de destacar rasgos asiáticos que de por si no tengo, pero eso era antes de dedicarme al cuido de pacientes mentales, realmente comencé cuidando viejitos ya que mi buena y abnegada madre fue dueña de un hogar para ancianos hasta sus últimos días, y al fallecer ella de pronto me vi como dueño y propietario de un asilo de ancianos, en principio pensaba cerrar el negocio y vender la casa, pero al ver las ganancias que este generaba, decidí revaluar mi situación económica del momento, ya que si bien es cierto que mi vieja me dejó una buena cantidad de dinero en efectivo, ya sabía por experiencia que eso no me duraría nada, ya que entre mi ropa y los gastos de un apartamento además de un auto deportivo último modelo europeo, lo que ella me había dejado lo gastaría en menos de cinco año y eso sin contar con que no se me pegase algún vividor, lo que de seguro reduciría a unos cuantos meses la herencia dejada por mi madre.

Una de mis diversas profesiones fue la de ser enfermero, pero al ver que los Doctores preferían a las enfermeras rubias me desencanté de la profesión. Mentira realmente fue que después de graduarme me dediqué a estudiar peluquería y estilismo, por lo que monté un pequeño negocio, que debido a mi particular gusto se convirtió en el centro de reunión de todas y todos los Gay de la ciudad, además debido a mi clientela cierto día que celebrábamos el cumpleaños de una de las "chicas" yo me disfracé de una bella cantante a la que siempre he admirado Paloma San Basilio y doblando una de sus canciones la imité, que les puedo decir esa noche nació una estrella y me especialicé en imitar a un grupo de cantantes famosas como la San Basilio, al principio tan solo doblaba sus discos pero cierto día me trajeron una pista de otra cantante no menos famosa y bella como lo fue la Lola Flores y le agradó a mi público mi interpretación de sus canciones y desde ese día mi espectáculo fue más completo y profesional, hasta que murió mi madre, ya que el negocio para el que trabajaba desgraciadamente fue consumido por las llamas una semana después de que mi madre muriese, por lo que únicamente me quedaba el salón de belleza, pero como tenía tantas "empleadas" en la nomina apenas y me dejaba para vivir decorosamente, y eso que me encontraba sin compañero ya que el muy sin vergüenza me dejó para irse a vivir con una vieja de la edad de mi madre.

Bueno luego de sopesar todos los pro y los contra decidí vender mi bello apartamento para continuar con el negocio de mi madre cuidando viejitos, pero en cierta ocasión me encontré con un conocido de mi madre que me indicó que el negocio que más dejaba era el cuido de pacientes mentales, ya que muchas familias pagan buen dinero por que se los cuiden y son menos exigentes que los hijos de los viejos, que se creen que por lo poco que pagan tienen derecho a exigir el servicio, como el de un hotel de cinco estrellas. Al principio me fue algo duro el acostumbrarme al cambio, mis viejitos por lo general eran muy callados, realmente comían poco y se dejaban bañar sin muchos problemas, a diferencia de los pacientes mentales que a cada rato me salen con algo nuevo cada día, pero yo prácticamente cobro el triple de lo que le cobraba a los viejos, por lo que no me quejo mucho.

Para abaratar costos y obtener mayores ganancias decidí tomar las guardia de noche de domingos a jueves dejandome los viernes y sábados para mi diversión en el nuevo club para cuando lo abriesen, como les decía al principio me costó trabajo el adaptarme a esa clientela, pero una vez que les agarré el paso todo fue como miel sobre hojuelas, mis preocupaciones surgieron cuando en cierta ocasión vi como se bañaba uno de mis inquilinos a pesar de la medicación su cosa además de ser de un impresionante tamaño se encontraba en estado de erección, por lo que a duras penas le pude quitar la vista de encima mientras él se masturbaba en el baño, ya que no me convenía el que el personal ni los pacientes se dieran cuenta de mi particular gusto ya que de seguro hubieran hecho lo posible para cerrarme el hogar, a partir de ese momento me dí cuenta de la mina que yo tenía en mi hogar, y poco a poco me fui interesando en cada uno de mis "inquilinos", con el fin de conocerlos más y mejor, ya que en mi loca cabeza comenzó a darme vueltas una idea, que me permitiría a mi tener más de un compañero sexual, y a los pacientes la oportunidad de descargar las energías que mantienen entre sus piernas, como cada cabeza es un mundo decidí ser lo mas discreto posible en esos menesteres, por lo que para ello decidí usar los días en que realizaba guardias nocturnas en el hogar.

Mi primer cliente o compañero por decirlo así lo fue un muchacho de unos 25 años, sumamente agresivo y que entre otras cosas juraba que había dado muerte a su madre, pero la señora siempre lo visitaba todas las semanas acompañada por un hombre distinto que sin empacho alguno me los presentaba como su marido y le traía alguna chuchería para a el paciente, su nombre diré que es Fernando, aprovechando que en ese día el paciente había presentado un ataque de agresividad, decidí luego de consultarlo con el psiquiatra que llevaba el caso el mantenerlo en aislamiento sujeto por sus cuatro extremidades, dentro de una habitación solo y sin ropas hasta que se le pasase la crisis, así se encontraba Fernando, la primera noche lo visité en par de ocasiones, dormía como un tronco, por lo que me fui a mi dormitorio no sin antes de chequear que todos los pacientes durmiesen y las puertas se encontrasen debidamente cerradas, ya en mi cuarto me comencé a cambiar de ropa poniendome un disfraz de enfermera con todo y estetoscopio.

Esa noche me vestí además del disfraz con ropa intima de color negro, antes de salir del baño me depilé completamente y luego de vestirme maquillé mi rostro pintandome mis labios de color rojo purpura para hacerlos ver más carnosos de lo que en realidad son, contrastando con la blanca palidez de mi cutis, a mis ojos los maquillé como de costumbre con rasgos asiáticos, para luego terminar colocandome una uñas postizas del mismo provocativo color que mis labios, además de una bella figura que de seguro envidian la mayoría de las tipas que yo conocía, mis largas piernas se veían muy sensuales gracias a las medias negras que usaba, en mis pies me coloqué unos zapatos blancos de tacones altos lo que las hacía verse mejor mis piernas, el uniforme de enfermera realmente era uno que usaba como parte de una parodia que realizaba en el club nocturno en el cual trabajo en algunas temporadas, como se podrán imaginar se componía de una minifalda blanca plisada y de vuelos, que con solo respirar un poco profundo dejaba ver parte de mis bien formadas nalgas, gracias a la gran cantidad de hormonas femeninas que he tomado desde que cumplí los dieciséis años de edad disfruto de un buen par de pequeños pero hermosos senos, realmente no son muy desarrollados pero con el sostén adecuado parece que en vez de un par de limones tengo un par de melones, los cuales cubrí con una muy ajustada blusa blanca, por lo general cuando trabajo de día ando con mi cabello recogido hacía a tras, pero esa noche me coloqué una hermosa peluca rubia cuyos cabellos me caían hasta los hombros, y finalmente la cofia de pequeñas proporciones, una vez que me encontré todo arreglado agarré mi estetoscopio y una libreta de trabajo, en mi oficina practiqué mis poses y el tono de mi voz para que sonase lo más sensual posible, y cuando entendí que me encontraba lista me dirigí al cuarto de aislamiento con una toalla y un cubo de agua limpia.

Al entrar al cuarto de aislamiento de inmediato prendí la luz mientras colocaba el cubo en el suelo en la habitación haciendo todo el ruido posible, para despertar al pobre de Fernando y llamar su atención, como lo pensé se despertó algo mal humorado y diciendo malas palabras, pero al ver ante sí ese monumento se quedó completamente callado por un largo rato mientras que yo me movía de un lado a otro de la habitación como leyendo distraídamente el historial del paciente, de momento se me resbaló de los dedos el estetoscopio dando contra el suelo a la derecha y a unos tres metros de la cama donde el paciente se encontraba restringido por las cuatro extremidades, durante todo el tiempo pude sentir la mirada de Fernando clavada en todo mi cuerpo y en especial entre mis nalgas, por lo que aproveché para con mucha lentitud y dandole la espalda doblar mi cuerpo hasta que mis manos recogieron el aparato, dejando a la vista del paciente mis hermosas y ligeramente cubiertas nalgas, cuando terminé de enderezarme al voltear mi rostro hacía la cama pude observar como su verga se mantenía completamente vertical haciendo un perfecto ángulo de noventa grados con respecto al resto de su cuerpo, mi primer cometido lo había logrado por completo y era aparte de llamar su atención el excitarlo.

Caminando lentamente me acerqué a la cama y comencé a preguntarle algunas tonterías como si no me hubiese dado de cuenta de su condición, me incliné ligeramente para tomarle el pulso dejando gran parte de los botones de la blusa sueltos con el fin de que el pudiese recrear su vista con mis senos algo abultados por el sostén, en esos momentos Fernando algo molesto me preguntó por que lo estaba haciendo sufrir así, y yo como haciendome la tonta le pregunté como, él me dio una detallada descripción de lo que le estaba sintiendo, fue cuando colocando mi mano sobre su caliente y dilatada verga le dije con cara de persona sería que el se encontraba sufriendo de priapismo, y eso se debía a la alta presión que tenía en esos momentos, pero que por suerte para él yo me encontraba capacitada para resolverle su problema de inmediato, y poniendo manos a la obra se lo comencé a lavar con la toalla humedecida en agua y con algo de jabón, Fernando no salía de su asombro, a medida que yo le limpiaba su verga el se retorcía del placer, mis dedos subían y bajaban por sobre su pene como si le estuviese haciendo una velada puñeta, pero su comportamiento no cambiaba para nada se continuaba retorciendo de placer.

Sin pensarlo mucho me coloqué su palpitante verga entre mis labios y comencé a mamarsela y ha chuparla con mucho entusiasmo casi de manera enfermiza, Fernando de vez en cuando soltaba alguna que otra incoherencia halagadora por lo que era claro y evidente que se encontrabas disfrutando al máximo, yo por mi parte le pasaba mi lengua y mis labios desde la parte trasera de sus testículos hasta la punta de su colorada cabeza, el loco dejó de decir sandeces y comenzó a manifestarse de forma clara y precisa, pidiendo en determinados momentos que me detuviese para así de esa manera alargar más aun su disfruté, dicha practica la realizó unas cinco o seis veces antes de venirse todo dentro de mi boca, tanto para él como para mi fue una experiencia única, mientras su verga escupía su semen yo con mayor fuerza y ahincó se lo chupaba, hasta que llego el momento en que la fuente se fue secando y la gran masa que yo tenía en mi boca se fue reduciendo lentamente, mientras que yo continuaba con mi labor y Fernando comenzaba a reír a consecuencia de las cosquillas que le provocaban el que yo con mi boca se lo continuase chupando.

Al terminar los dos nos encontrábamos totalmente agotados, yo despegue mi cara de su sexo y como si no hubiese pasado nada me arreglé la ropa y me encaminé hacía la puerta, fue cundo Fernando me preguntó cuando regresaría, que le había gustado mucho eso y deseaba repetirlo, yo me acerqué donde él y dandole un beso en la frente mientras me despedía le dije, sí te vuelves a portar mal no regreso para calmarte esa inflamación que te da, él me preguntó con insistencia desde su cama sujeto por las cuatro extremidades, cuando regresaría, a lo que le respondí cuando te portes bien por mucho tiempo. Al día siguiente la conducta del joven había cambiado a ser más dócil y conversador, hoy en día ya Fernando se encuentra fuera del hogar, logré que se casase con una prima mía más fea la pobre pero que mama muy bien su verga.

Luego de la experiencia con Fernando la cual se repitió un sin numero de veces mientras se encontraba en mi hogar, ese mismo proceso lo he llevo por lo menos con cuatro residentes más, pero el contarselo sería algo repetitivo. Pero no se crean que únicamente me he dedicado a chupar vergas. No, dependiendo del estado de animo en que me encuentre varían mis gustos, por lo general me visto de enfermera, ya que es lo que va más de acuerdo con el ambiente en que nos encontramos, pero hay ocasiones en que me da por vestirme como una vieja y en otras de nena, claro es que en esas ocasiones necesito algo de más o menos maquillaje dependiendo del personaje, y no con todos los pacientes lo puedo hacer, cuando me da por divertirme me pongo o un uniforme escolar o un vestido amplio pero corto, medias tobilleras blancas y unas bombachas del mismo color, me pongo un par de apliques de trenzas con grandes lasos en las puntas, y en mis manos sostengo una gran paleta de caramelo, desde luego que espero que todos los residentes se encuentren dormidos, ya que con anterioridad me aseguro de que todos menos mi escogido de esa noche se tomen la medicación, y una vez que los escucho roncar me dirijo a mi cuarto y me transformo, por lo general cuando me visto de "nena" visitó a uno de tres pacientes, uno es un retardado de treinta años pero con mente de un niño de cuatro a cinco años con el que me gusta jugar a la casita o a mamá y papá o como mejor prefieran llamar, cuando me encuentro de noche en su cuarto a él le gusta desnudar a la "nena" y tocarle todas sus parte y como no tiene una clara idea de lo que debe encontrar los dos nos divertimos mucho, los otros dos son un par de viejos que tienen un marcado gusto por las niñas pequeñas, uno de ellos en particular acostumbra a sentarme sobre su falda y contarme un cuento al tiempo que sus lascivas manos acarician las nalguitas de la "menor", luego cuando comienza a tomar cuerpo su instrumento le baja las bombachas y le coloca su miembro debajo del esfínter de la "nena", al tiempo que con sus sucias manos comienza acariciarle las teticas a la "niña", la cual desde luego se queja algo por el dolor y por la incomodidad que siente al ser manoseada por el que se dice ser su abuelo, el viejo "compra" el silencio de la "nena" regalandole dulces que le traen sus familiares, y en ocasiones hasta una bella muñeca Barbie. El otro viejo es más tacaño y tan solo amenaza a la "niña" con decirselo a su mamá si no se deja tocar las nalguitas y los pequeños senos, mientras él le ordena que lo masturbe con las manos de ella.

Realmente no me puedo quejar, ya que tengo mucho de donde escoger, por ejemplo tengo un residente que además de ser un esquizofrénico de esos que escuchan voces y mantiene largas conversaciones con personas o cosas que desde luego uno no ve, tiene unas marcadas ideas de referencia ya que expresa que toda mujer la cual a él le da la mano se quiere acostar con él y luego con sus poderes mentales él hace que ella olvide lo que pasó, además le gusta coleccionar carteles de la actriz porno Pamela Anderson de Guardianes de la Bahía, en el caso de Richard por lo menos una vez al mes recibe de noche la visita de una monja vieja, claro está que no lo visita ninguna monja realmente, para esas ocasiones me disfrazó como tal y lo acompaño en su psicosis siguiendole su juego por decirlo así, pero en el caso de Richard se presenta la situación que su verga cuando se pone erecta mide unos a dieciocho a veinte centímetros de largo por unos cuatro y medio de ancho, en sí es un burro con cuerpo de hombre, es un pene inmenso al cual está pegado un loco , que más podré decirles para que tengan una buena idea sobre el miembro de Richard, que cuando muera tendrán que enterrarlo en dos urnas una para su verga y otra para él. Bien ya basta de describir el fenómeno de Richard, cuando lo pienso visitar a él quince o treinta minutos antes realizo unos ejercicios de pre-calentamiento como si fuese para un evento de atletismo ya que después de que reviso todos y cada uno de los cuartos y los cierro por fuera, me dirijo a mi dormitorio y comienzo a meterme por mi ano los llamados consoladores o "dildos", y para facilitar la penetración me lubrico bien con una crema especial para esos fines, cuando ya me puedo introducir sin dificultad el tamaño gigante, me lo dejó puesto y me dirijo a la habitación de Richard, y momentos antes de que me haga acostar en la cama disimuladamente me lo sacó, para esos momentos ya mi esfínter parece el túnel que comunica a Francia con la Gran Bretaña, por lo que en condiciones normales sería extremadamente doloroso por sus dimensiones, pero gracias a el "calentamiento" previo el dolor es cosa del pasado, por lo que lo disfrutó completamente yo solo, no les diré que no he pasado mis sustos con esos locos, como la primera vez que me acosté con un paciente extranjero al cual no le entendía muy bien su forma de hablar, pues estando en su cama vestido con un traje de noche color rojo, él se las había arreglado para que otro paciente estuviese en el cuarto de él, una vez que me enculo apareció el otro paciente, yo vestía de manera formal un traje rojo y todo mi ajuar para esos momentos, luego que me penetró apareció el otro loco para que le mamase su verga cosa que realicé como solo yo puedo hacerlo.

Como verán tengo bastante de donde escoger ahora que mi mayor ilusión es que mientras uno me da por de tras y se lo mamó a otro al mismo tiempo como ya hecho en un sin numero de veces, tenga una verga en cada mano y que por último uno se encuentre mamandome mi polla, pero eso es algo difícil ya que no a todos mis inquilinos les agrada el mantener relaciones junto con otros, cualquier comentario o pregunta que deseen hacerme pueden dejar un mensaje con el señor narrador el cual me ha prestado su computadora para que les relate mis experiencias, completamente suya y de mis pacientes la Chin.

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