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La Juani
Autor: Desconocido
Fecha: 06-09-2009

Hola soy Juani y hace unos cinco años empecé a tener una relación con mi Jefe, este es soltero y entonces tenia unos 40 años, es un hombre normal, no tiene nada en especial físicamente, pero si que es una persona que sabe escuchar y eso te da una confianza, fue esto lo que más me atrajo de él, durante mucho tiempo le iba explicando mis cosas y más que mi jefe se convirtió en mi confidente, al principio le contaba cosas vanales, poco a poco le iba contando cosas más personales y le explicaba mis cuitas, él siempre me escuchaba con la máxima atención , alguna vez me daba su opinión pero principalmente se dedicaba a escucharme , esto es lo que yo necesitaba y en mi hogar no encontraba. En mi hogar lo que encontraba eran dos chicos que solo querían que se estuviese por ellos y un marido muy trabajador fuera, pero poco colaborador con el resto de tareas de casa, por lo demás él me adora y procura cumplir todos mis deseos pero con la casa no quiere saber nada, esto provoca que siempre voy acelerada ya que trabajo de jornada partida y cuando llego a casa he de preparar comida corriendo, cuando vuelvo a la tarde compra, lava y limpia lo de la comida anterior y así cada día. Todo esto se lo explicaba, él me escuchaba y yo cuando acababa de contarlo me encontraba mejor, al cabo de un tiempo de explicarle mis cuitas y de ir tomándonos confianzas mientras le explicaba mis cosas, él me acariciaba, pero eran una caricias ingenuas, me pasaba su mano por mi mejilla y la retiraba de seguida, otras veces me la pasaba por la espalda, yo al notar el contacto de de sus manos sentía un cosquilleo que recorría mi espalda. Con el tiempo sus caricias se hicieron cada vez más atrevidas, metía sus dedos por entre la botonadura de mi camisa y acariciaba mi vientre o mis senos por encima del sujetador, en otras ocasiones bajaba la cremallera de la bragueta de mi pantalón y metía la palma de su mano acariciando mi monte de venus y bajaba hasta tocar mi coñito por encima de la braga, todo esto mientras yo le contaba mis cuitas, o mejor dicho lo intentaba porque en más de una ocasión me tenia que morder la lengua para no gritar, porque me corría como una colegiala, todo esto sucedía en la clandestinidad de la nave donde trabajamos, llego un momento en que esta masturbación se transformó en un rito, la necesitaba cada día. Si algún día no pedía ser, estaba nerviosa todo el día y no me calmaba hasta que podía hacer el amor con mi marido, este estado de excitación había influido en mi relación de pareja, ya que necesitaba hacer el amor cada día, cuando lo hacia tenia la fantasía sexual que además de mi marido también estaba mi jefe, y mis orgasmos eran intensísimos. En las relaciones diarias con José, que así se llama mi jefe, llegó un momento que nos atrevimos a casi todo, me quitaba las bragas y así por la bragueta de mi pantalón accedía a mi coñito, introduciéndome sus dedos y masturbándome frenéticamente en cualquier momento, yo cuando no veía a nadie a la vista, se la sacaba y se la mamaba allí mismo, él me había comido el coñito en alguna ocasión, menos la penetración lo llegamos a hacer todo, todo esto cambió mi manera de ser, me ponía lencería más sexy, me depilé mi sexo, también mi carácter cambió, en casa estaba más risueña. Alguna vez mi jefe, viene a mi casa ya que conoce y es amigo de mi esposo, yo también he estado en la suya, ya que alguna vez que no ha podido ir al trabajo me pidió que le lleve algún documento, se me olvidaba decir que él es soltero, no hace mucho se dio esta situación, llamó al trabajo que no podía ir y al mismo tiempo me dejó encargo si le podía llevar unos documentos al salir del trabajo al mediodía, como es natural dije que si, a la una del mediodía salí del trabajo y me dirigí a su domicilio, llamé al portero automático y me abrió la puerta, cuando llegué a su casa estaba perfectamente vestido, le pregunté que le sucedía y me dijo que había ideado esto para poder estar un rato juntos sin levantar sospechas, entonces me abrazó y me besó, siempre nos habíamos acariciado en la clandestinidad , era la primera vez que podíamos hacer cualquier cosa con entera libertad, mientras me besaba acariciaba mi espalda, yo bajé mi mano y le acariciaba por encima del pantalón su pene , me tumbó en el sofá, entonces me abrió la camisa y empezó a besar mis senos, me mordisqueo los pezones, los tenia duros como piedras, con su boca bajó, acariciando mi vientre hasta que se encontró con la cintura de mi vestido, su mano la tenia bajo mi falda y me acariciaba mi monte de venus por encima de la braga, una ola de calor recorría mi vientre, siento como mi coñito se humedece, sus dedos apartan la braga y buscan la abertura de mi coñito, siento como un dedo resbala y me penetra, me muerdo los labios, entonces lo aparto me levanto y me quito las bragas, el se quita el pantalón, su pene esta erecto, no tenemos mucho tiempo, así que tomo la iniciativa lo siento en el sofá, su pene esta derecho como un mástil, me arrodillo y lo tomo entre mis labios, lo meto en mi boca, él tiene los ojos cerrados y respira agitadamente, entonces me incorporo y me siento sobre sus piernas, noto como su pene penetra mi vagina, él me coge por mi cintura, me levanta y cuando su pene esta a punto de salir, vuelve a bajarme, lo siento muy profundo, lo va repitiendo una y otra vez hasta que me corro, siento bajar por mi entrepierna mis propios jugos, miro el reloj y voy tardísimo, he de ir a casa, me levanto y voy al cuarto de baño, tomo un trozo de papel y me limpio, no tengo tiempo para más. Le doy un beso en los labios y me voy para casa. A esto se le podría llamar un polvo express. Al día siguiente él volvió al trabajo normalmente, continuamos con nuestros juegos, así llegó el final de semana,El sábado mi marido y mi hijo mayor no estarían hasta la tarde, ya que ambos iban a una comida, por tanto en casa solo estaríamos mi hijo pequeño y yo. Este se levanta siempre muy tarde, así que con la excusa de que mirase mi ordenador, quedé con mi jefe en mi casa a las 10 de la mañana. Él es bastante entendido en ordenadores y más de una vez ha venido a arreglar temas de virus a casa, por tanto si mi marido se llegaba a enterar que había venido a casa tenía una buena excusa. Llegó el sábado y me levanté, la verdad bastante nerviosa, llegaron las 10 y no llamaba nadie, por un lado estaba enfadada porque no llegaba, pero por otro lado casi deseaba que no viniese, estaba con estos pensamientos cuando sonó el timbre, mi corazón se aceleró, abrí la puerta y allí estaba José, entró en casa me dio un beso en la mejilla, me preguntó quien había, le contesté que solo estaba el pequeño Albert y que todavía dormía, le ofrecí un café y fuimos a la cocina, cuando entramos dentro me abrazó y me besó, yo llevaba una bata de estar por casa bastante corta y las bragas, al besarme siento como su mano me acaricia por encima de la bragas, su lengua acaricia mi cuello y baja hacia mis senos, Me abre la bata, mis pezones están duros, estoy excitada como hacia muchísimo tiempo que no lo estaba. Vamos al cuarto del ordenador le digo a José, cuando llegamos lo pongo en marcha, mientras lo pongo en marcha siento como las manos de José me acarician por detrás, aparta la braga y acaricia mi culo, me giro y nos besamos, yo misma me quito las bragas, el se sienta en la silla del ordenador se abre el pantalón y sale su pene erecto, esta brillante una gotitas de liquido perlan su glande, me agacho y tomo su pene con mis labios, con mi lengua lo acaricio, él tiene los ojos cerrados y veo como se tensa, dejo el pene y me voy sentando encima de él, noto como me penetra, lo siento muy dentro de mi, de golpe noto como un dedo de José intenta penetrarme el culin, nunca me lo han hecho e instintivamente lo cierro, no insiste sino que me coge por la cintura y empieza a subirme y bajarme, noto como su pene entra y sale de mi, no puedo aguantarme y estallo en un orgasmo, el saca su pene erecto, todavía no se ha corrido, me besa, entonces introduce un dedo en mi vagina, lo saca mojado y lo paladea me dice que es un licor dulce y me lo da a probar, continúa con este juego, al cabo de un rato el mismo dedo mojadito me lo pasa por mi culito, va insistiendo en mi ano, este poco a poco se va abriendo y al cabo de un tiempo siento como su dedo se abre paso, José soy virgen del culito le digo, y me da miedo que me hagas daño, él me dice que no me preocupe y que le traiga alguna crema suave, le traigo una crema hidratante, se unta los dedos y me la aplica en el culito, él se unta los dedos, estamos cara a cara mientas me besa, siento como un dedo me penetra, ahora con mucha facilidad, su pene vuelve a alcanzar una erección y vuelve a penetrarme la vagina, al poco alcanzo un nuevo orgasmo, mientras el va trabajando mi culito, entonces saca su miembro de mi vagina.
Siento como con sus manos abre mi culito y apunta su glande en mi ano, estamos los dos tan mojados que me penetra con mucha facilidad, no he sentido ningún dolor, ahora siento una sensación extraña, el tira mi cuerpo hacia atrás y con su mano acaricia mi vagina mientras tiene su pene en mi culo, siento que me voy a correr de nuevo, un nuevo orgasmo me sacude, me corro de nuevo, estoy totalmente mojada, entonces la saca de mi culito, nos levantamos estoy chorreando, entonces coloca mis manos sobre la maquina de coser que hay en la habitación, levanta la bata y vuelve a meterme su pene en mi culo, mientras me penetra con una mano acaricia mis senos, nunca en mi vida había estado tan excitada, siento como su pene entra y sale de mi ano, de golpe se para y estalla, todavía no se había corrido y todo su semen inunda mi culo, siento como un liquido caliente me llena, él la saca de mi culo y me da la vuelta, me besa, mientras siento como de mi ano resbala un liquido, supongo que semen.
Estoy llena, gozosa?.José me hace un gesto de irse y que me llamará. Siento la puerta, ya se ha ido.


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