Al llegar el final de curso muchas noches me iba a casa de mi amiga Rosa a estudiar, logrando estar más horas concentradas en el estudio de nuestras asignaturas. Una de esas noches mi vida cambió...
Rosa tiene 21 años y yo Silvia tengo 23 años, en casa de Rosa las dos solemos quedarnos a estudiar muchas noches. Los padres de Rosa son Eva y Carlos de 40 y 42 años siendo una pareja todavía con aspecto joven. Como en otras ocasiones los padres de mi amiga Rosa salieron y nos dejaron estudiando. A las varias horas dedicadas al estudio, casi al mismo tiempo las dos nos quedamos dormidas.
No se cuanto tiempo estuve dormida. Pero me desperté porque tenía sed, me levante a buscar agua a la cocina. Antes de llegar empecé a oír unos jadeos de mujer que venían del salón donde había una tenue luz. Sin hacer ruido evitando ser descubierta con cuidado miré hacia el salón. Me quedé sorprendida y curiosa observando lo que pasaba, Eva la madre de mi amiga estaba de rodillas sobre un sillón mientras un desconocido la follaba por atrás penetrándola con fuerza, ahogando sus jadeos al tragar en su boca la hermosa polla de su esposo Carlos.
Estaba nerviosa sin saber que hacer ante lo visto, me dí la vuelta regresando a ver si mi amiga seguía dormida y así era, ajena a lo que estaba pasando en su casa. La curiosidad me pudo más regresando a observar. En mi ausencia los tres habían cambiado de posición, el desconocido estaba en el suelo Eva la madre de mi amiga encima de él cabalgando con su polla entre sus piernas, cuando su esposo Carlos fue metiendo su verga por el ano de Eva. Ella no pudo contener sus jadeos cuando aquellas dos vergas la follaban con intensidad. Sus gritos de placer su manera de expresarlos me dejaron excitada sintiendo como mi sexo se humedecía. En unos minutos esa doble penetración de la que era testigo acabó, acompañada de caricias y besos.
El hombre quién yo no sabía quién era se vistió despidiéndose con unos besos a Eva y un abrazo con Carlos, sin dudas se conocen bien y son buenos amigos. El desconocido se marchó y los padres de mi amiga siguieron desnudos sentados en el salón de su casa. No sabía que hacer, lo más normal es que ellos también se fueran a su habitación a dormir. Pero para mi sorpresa Eva se puso a chuparle la verga a Carlos haciéndole una bonita mamada, como había soñado hacerla algún día yo misma con uno de mis amantes.
Cuando más atenta estaba mirando con detalles como Eva recorría la hermosa verga de Carlos comiéndola toda metiéndola en su boca. Eva sujetando la polla de Carlos entre sus manos se quedó mirando fijamente hacia mí diciendo: ?¿Silvia vas a venir o ayudarme?, ¡Ven si quieres y si a ti te parece bien!. Me asusté al principio sin saber donde esconderme, sus palabras fueron ganando mi confianza, hasta que descubrí mi presencia ante ellos. Cuando llegué a ellos quise pedir perdón por estar ahí, pero Eva y Carlos no me dejaron metiendo sus manos acariciando mi cuerpo.
Sus caricias las recibí agradecida con deseos disfrutando de cada roce de sus manos por mi cuerpo, especialmente por mis pezones por la entrepierna abriendo los mojados labios de mi sexo. Sin volver a decir nada me entregué a sus caricias, besándome con Carlos y con Eva en la boca, lamiendo las tetas de Eva entre los dos me desnudaban. Sin poder esperar más me metí la polla de Carlos en la boca, envolviéndola con la lengua saboreando su calor su agradable forma, disfrutaba chupando y lamiendo descarada como nunca me había atrevido hacer.
La verga de Carlos era la más sabrosa gorda y grande con la que me había despachado antes, también Eva y Carlos eran con quien me estaba mostrando sexualmente más lanzada, siendo Eva la primera mujer que me comía el coño. Me di cuenta de que Eva lamía mi coño cuando conseguí poner el pene de Carlos a tope. De mi boca con una mano sin soltar el pene lo froté en la entrada de mi coño, abriendo las piernas lo fui dejando entrar en mi cueva, iniciando movimientos metiendo y sacando esa polla.
En mis anteriores experiencias los hombres con los que estuve se corrieron mucho antes que Carlos. Al rato de estar sobre él me dio la vuelta follándome por atrás clavando su polla fuertemente apretando con sus manos mis nalgas. Eva se puso a mi lado dejando que le mordiera los pezones. Carlos se corrió en mi espalda soltando un chorro que Eva no paró de lamer sobre mi espalda.
Pasamos un buen rato compartiendo besos y carias entre los tres y nos fuimos a dormir. Al día siguiente Eva la madre de mi amiga me llamó. Acordamos mantener lo nuestro sin dudas entre los tres, su hija y mi amiga no va a saber nada.
Hace ya 4 meses de nuestra primera experiencia, con los padres de mi amiga sigo viéndome sin que ella sepa nada. Su madre Eva me encanta y su padre Carlos es genial.