Era prima de unos primos, en realidad no era nada mio, pero aunque lo fuese no me importaba acostarme con ella
Recibí una llamada de una prima, la verdad no es prima, pues es prima de unos primos de unos primos, así que es no es familiar mia, pero siempre le dije ?La Prima?, tal vez porque nuestra cercanía y afecto así lo demandaba. En nuestra conversación me contaba que quería pasar unos días en Bogotá, pues hace varios que vive en Cali, y le hacíamos falta la gente de acá. Con gusto le puse a la orden mi casa y mi compañía durante esos días, para mostrarle lo cambiada que estaba la ciudad.
La Prima es casada y tiene una hija divina de diez años, para estos días había tenido un disgusto con su esposo y él se iría con la niña a visitar a la los abuelos paternos mientras le daban un poco de aire a la relación. Serían pocos días, para semana santa, así que estaría libre de compromisos y tendría tiempo para pasear y conversar. Su personalidad madura y liberal es atrayente, sus cuentos de juventud están siempre salpicados de alcohol y excesos. Con buen humor y algo de desfachatez relata historias de novios, fiestas, paseos, divertidísimas; pero mejor cerciorarse de que no haya madres o abuelitas por ahí.
Llegaría el viernes en la noche, para así pasar el mayor tiempo posible con nosotros, así que la recogí en el aeropuerto. Ese día salimos por la ciudad y paseamos varios sitios, transmilenio, etc. En la noche fuimos a una reunión de cumpleaños de un amigo. Por supuesto fuimos todos los amigos entre los cuales se encontraba mi novia, nos tomamos unos tragos y ya!. Pero justamente en ese momento se me ocurrió una buenísima idea que inmediatamente me puso nervioso y excitado.
La prima esta bien de cuerpo, es algo mayor pero esta bien; bien es bien. Le comente eso al oído a mi novia quien estuvo de acuerdo con mi opinión, lo dijo con ese misterioso tono de complicidad, es un tono de impotencia, pérdida de voluntad, como de abandono; que solo lo puede compartir conmigo, pues entiendo que también le gusten los cuerpos femeninos. Es su ?sino? intimo, su propio ching y chang que la habita sin remedio, que le retiene la voluntad, la abandona de si misma y a su vez la ata a su propia realidad, liberando su carne, huesos y entrañas. Fascinante, fascinante! Escudriño su mente con el propósito de leer de ella sus propios sueños de bisexualidad.
Este solo comentario propagó mi excitación por su cuerpo y empezó un juego de suaves y eróticas caricias, que a pesar de estar frente de todos, eran solo para nosotros. La prima, a mis ojos se cubrió de un manto erótico y pegajoso durante toda la reunión. Pude ver en más de una ocasión que mi novia miraba descaradamente las nalgas o el busto de La Prima y luego buscaba mis ojos, para cerciorarse de que yo la había visto mirarla así. Al despedirse de ella, le retiro el pelo que le caía sobre la mejilla y le dio un beso fuerte, mientras sostuvo suavemente su cabeza con la misma mano; aunque fue cuestión de segundos y la naturalidad con la que lo hizo no llamó la atención de nadie, yo sí lo noté. El juego no podía quedar ahí, ahora era claro que nos gustaba a ambos, algo se tenia que poder hacer! Al otro día mi novia trabajaba y yo saldría con ?la Prima? por ahí.
La imagen de estar los tres desnudos disfrutando de nuestras pieles era un leimotiv, un loop en flash que interrumpía mi vista de la cotidianidad del día. Caminamos por ahí, tomamos un café, (ella desnuda a unos tres metros mios miraba desprevenidamente una vitrina). Fuimos a cine y a la salida paramos en un pequeño café bar de una conocida, donde nos tomamos una cerveza y hablamos de cosas sin importancia hasta que el tema pasó al sexo, en ese momento sentí que era la oportunidad. En un corte de la conversación le solté el asunto, le dije que tenia una proposición indecente que hacerle, las palabras tuvieron que abrirse paso y encontrar un camino para pasar de mi pecho, pues mi apresurado corazón no parecía de humano. Sin embargo sus ojos y cara de curiosidad me animaron a continuar, así que le dije que a mi novia y a mí, ella nos gustaba mucho y que si quería hacer con nosotros un trío. El vértigo, la caída, el golpe de sudor en todo mi cuerpo, el maldito tiempo que parece detenerse, esa cámara lenta de película de acción barata. Y ella dijo: Huy si, chévere... El descanso, el alma vuelve al cuerpo y se toma conciencia de que esas palabras sólidas pasaron por mi pecho.
El cuento sería la noche siguiente. Así que ese día fue un conglomerado de ansiedad. Llamé a mi novia lo antes posible para darle el parte de victoria, me imaginaba su excitación en la oficina, viendo pasar las horas a sabiendas de lo que iba a pasar en la noche. Mi prima y yo durante el día paseamos y fuimos a ver vitrinas sin tocar el tema de a mucho, pero la ansiedad era evidente.
Finalmente llegó la noche, mi novia arribó del trabajo cansada..
- Te estábamos esperando, como te fue? ? comenté, mientras nos saludábamos -
- Tenaz, Mi jefe estaba de un intenso, y yo no hallaba la hora de salir.
- Para nosotros tampoco ha sido fácil ver pasar el reloj tan lento.
- Quieres una cerveza? Preguntó La Prima, mientras abría la nevera y sacaba dos. Tu quieres otra? Me preguntó
- Que delicia, exclamó mi novia, y tomó un gran sorbo
Nos sentamos los tres en la sala y comenzamos a charlar del trabajo y de cosas sin importancia. Mientras la prima fue al baño, nos besamos y nos acomodamos mejor en el sofá, también solté el broche de su brasiere, mi novia se recostó en mi pecho, de espaldas a mí, de esta forma yo pude deslizar mis manos bajo su blusa y mientras la charla continuaba yo tocaba sus senos que ya se ponían duros; que mis manos acariciaran sus senos eran evidente para ?la prima? que estaba sentada frente nuestro. De ves en cuando sus ojos se posaban en los movimientos de mis manos que jugaban bajo la blusa con los pezones de mi novia cada vez más erectos. También era evidente que mi novia estaba excitada, tanto como el ambiente, epidemia que se propaga sin remedio, plaga que no respeta animal, cosa o persona.
En un silencio de la charla bese el cuello de mi novia y ella echo su cabeza hacia atrás y nos besamos. Aproveche la oportunidad y estiré mi mano hacia La Prima, ella la tomó y yo la hale hacia nosotros. Se acercó entendiendo claramente que lo que fuera que fuese a pasar, había comenzado. Lentamente tu dedo empuja el objeto hasta el borde y vez como inevitablemente cae, ya nada lo detiene, ya nadie lo quiere detener, ¿Acaso quién puede y quiere detener una cascada?
La Prima comenzó por desabotonar los pocos botones que yo aun no había soltado de la blusa de mi novia y se la fue quitando, liberando sus senos, la primera piel que se descubría ante las luces de la noche, la pionera, la primera de la fila de hormigas en busca de comida, porque ¿No es el sexo el alimento de la piel?. Finalizó su beso conmigo en busca de las manos que la desnudaban y se encontró con la boca de La Prima, se fundieron en un beso, (¡close up!, toda la pantalla son sus bocas), las pequeñas tiras de saliva brillan como puentes de un labio al otro. Fuera del campo visual, las manos de la prima ya se llenan con los senos de su pareja, y ésta a su vez, deshace rápidamente las barreras entre sus pieles. Sus ropas caen lentamente, soy un espía, un espectador.....pero por poco tiempo! Salí de mi posición y di la vuelta para quedar por la espalda de La Prima, de inmediato bese su cuello y empecé a quitarle la blusa; yo por detrás y mi novia por delante íbamos deshaciendo las ataduras de sus senos, redondos, de pezones morenos y erectos. Ambas continuaban de pie ese interminable beso, mientras a la altura de sus desnudos torsos otro tenia inicio, sus senos se juntaban, sus pezones también se besaban entre si. Apretaron sus cuerpos, como para no dejar un solo milímetro de sus pieles fuera de contacto.
En tanto fui soltando sus pantalones, zapatos, medias, solo deje los pantys. Y tome un poco de distancia, me retire de la escena uno dos metros máximo, (abrir el plano) este cuadro no tenía comparación, no lo había visto antes, dos hermosos cuerpos femeninos rebosantes de lujuria, fueron venciendo el último bastión de resistencia y se liberaron a la desnudez anhelada. Sus manos jugaban con sus cuerpos y exploraban el nuevo territorio descubierto. Veía como se tocaban mutuamente los senos, el cuello, entrelazaban los dedos entre el pelo, las nalgas. Era inevitable y obvio que se fueran deshaciendo de los pantys para buscar sus sexos del todo húmedos. Fue La Prima quien tomó la iniciativa y fue acostando lentamente a mi novia sobre la cama, se sentó al lado y besándola despacio fue bajando hacia sus senos, recorrió los pezones erectos con su lengua, los succionaba y mordía suavemente, puse especial atención en dicha operación, zoom in, macro porno intenso... Continuó bajando. Mi novia, anticipando lo que venia fue abriendo sus piernas para dejarle paso hacia su sexo depilado. Tomé parte en la acción y ayudé a La Prima a ubicarse frente de su próxima presa, sin mucha demora sumergió su cara en este mar de fluidos.
Pude leer en la cara de placer de mi novia que hacia mucho tiempo que no sentía los precisos y acertados movimientos de otra mujer jugando con su sexo, no con poco desazón por la falta de visual, tuve que suponer como se juntaron sus labios, estos dos elementos de lugares tan distantes de la anatomía femenina que comparten el mismo nombre y la misma connotación sensual, los inferiores siempre más misteriosos por naturaleza, ocultos por cultura, abruptos por geografía e inaccesibles por todas las anteriores, contrastan con la irreverencia de los superiores, siempre expuestos, pocas veces estáticos, provocativos por estrategia y permanentemente vestidos de rojo furioso. Pero ahora respiran el mismo aire, beben mutuas aguas, tienen el mismo norte y buscan ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, dos elementos de acople milimétrico que se mecen en sus propias olas, navegan su propia tormenta y son victimas de sus propios relámpagos, eléctricas descargas que veo propagarse desde allí por todo el cuerpo de mi novia. Músculos que se contraen involuntariamente y una piel totalmente erizada me permiten, inquieto por la persistente falta de visual, intuir que ahora los superiores de La Prima dejaron los inferiores de mi novia a cambio de quien los corona. Con certeza los juegos invitaron a más: lengua y clítoris se unen, una orgía dentro de la orgía. Una suerte de olas que cargan consigo toda la fuerza de un huracán revientan contra el acantilado una y otra vez, el desesperado grito parece venir desde más allá sus entrañas, más que de otro lugar suena a otra época, viene con el poder de otra dimensión, con el misterio de la muerte, con el abandono de lo inevitable, con la fuerza de una explosión, con el vértigo de la caída; sus manos se aprietan en un puño pero logran retener su descarga y con una difícil suavidad toman la cabeza de La Prima aún inmersa entre las olas para izarla a la superficie y le agradece de corazón con un fuerte y muy muy húmedo beso.
Los orgasmos son como frágiles testimonios de la existencia eterna, delgados hilos que conectan nuestro cuerpo y alma con Dios, muerte y resurrección, frenesí de piel y espíritu.