Mi nombre es Celia y debo contar esta experiencia porque es, sin duda, la más excitante que he vivido en toda mi vida. Carmen está embarazada de 7 meses y a través de la ropa se le adivina una tripita preciosa y esos senos redondos y carnosos tan cachondos. Fuimos a su casa a organizar la tanda de cursos del mes de noviembre, un trabajo arduo y nada interesante. Cuando ya teníamos más o menos el trabajo estructurado Carmen comentó que iba a cambiarse de ropa.
Esa noche dormía sola porque Edu, su marido, estaba en Bruselas, en una convención. Ya era tarde y como yo vivo lejos me pidió que me quedara a dormir en su casa. Yo acepté encantada pero cuál sería mi sorpresa cuando ví que sólo tenían una cama y de matrimonio. Pensé que me volvería loca deseando masturbarme, pensando en sus senos y su vientre abultado, queriendo acariciarla y teniendo que controlarme. Aún así pensé masturbarme muy silenciosamente, ya tengo experiencia. No obstante, todo fue muy diferente.
Carmen se había puesto un camisón medio destartalado, nada erótico, pero a mí me encantó. Pude comprobar unos pechos redondos, firmes y mucho más grandes que antes de quedar embarazada. Cómo la deseé, quería besar esa tripita, juntar sus senos con los míos y hundirme en su vagina. Mis labios vaginales se iban hinchando y notaba cómo me estaba volviendo loca. Carmen se dio una ducha y salió completamente desnuda. Le pedí permiso para ducharme yo también y así lo hice. Salí enseguida, también desnuda, y pude comprobar que ella continuaba así, sin vestirse.
- Celia, te deseo, te deseo tanto que voy a reventar de placer.
En ese momento todo estaba dicho. Me acerqué a ella y con cuidado la coloqué en la cama. Su tripa era ya tan voluminosa que me volvía loca. Empecé a besarle el cuello y enseguida bajé hacia los senos. Chupé un pezón despacito, muy despacito. Comencé con el otro pezón, mientras Carmen colocaba sus dedos en el interior de mi vagina y acariciaba mi clítoris de una manera suave pero contundente.
- Aaayyyy!!! que placer, que placer tan intenso.
Recuerdo ese momento y me excito de nuevo escribiendo el relato. Bajé poco a poco hasta su tripa. Tuve que modificar su posición y ya no podía llegar a mi vagina pero no me importó. Besé su tripa, la acaricié con locura y llegué a su vagina. Abrí sus labios y succioné con fuerza. Mi lengua entro hasta su interior y chupaba con toda mi fuerza mientras ella se acariciaba los senos y el clítoris. Sus jadeos eran cada vez más intensos y yo ya no podía más. Me tumbé en la cama y la situé a ella encima. Comenzamos a rozar nuestros genitales cada vez con más fuerza. Carmen sufría dolor, su estado de embarazo era muy avanzado y tuve que cambiar de postura. Bajamos al cálido suelo de moqueta y nos colocamos de manera opuesta, los clítoris unidos en forma de tijera, nos rozamos una y otra vez, yo no podía más. Durante este rato había tenido varios orgasmos pero quería algo más. Cogí el bote de laca y le pedí a Carmen que me lo metiera dentro. Lo hizo poco a poco.
- Aaahhh... aaahhh... qué me corro, qué rico, sigue Carmen, no pares por favor, corre, más deprisa, aaahhhh...
Cuando estaba a punto de correrme me retiré la laca y volví a besar su tripa, cómo me excitaba. En ese momento ví como sus pezones empezaban a echar leche, cómo podía ser todo tan maravilloso. Acerqué mi vagina a sus pezones y me rocé con cuidado, me tumbé sobre su tripa con cuidado y mientras Carmen me metía dos dedos en el ano, yo empecé a masturbarme como siempre he hecho. La mano derecha sobre la vagina y la izquierda presionando. Primero presiones ligeras y cada vez más fuertes. Enseguida me corrí. Fue el orgasmo más increíble de mi vida. Me incorporé y masturbé de igual manera a Carmen. Por su expresión creo que no lo olvidará nunca. No hemos vuelto a practicar sexo pero cuando la veo en el trabajo tengo que ir al baño y masturbarme inmediatamente. Que excitación follar con una embarazada. Os lo recomiendo