Lo mío con Amparo es para no creérselo. Ella es una chica que está bien, y punto. Es bastante apasionada en la cama y muy, muy, pero que muy fiel. Así que lo nos pasó este primero de julio es para no creérselo.
Entre los dos existe un diálogo muy fluido, tal vez más fluido del que la mayoría de las parejas tienen. Hemos hablado muchas veces acerca de la infidelidad, y nunca he conseguido sacarle un atisbo remoto de posible infidelidad por su parte. Yo, por la mía, me considero fiel, con mis lógicas fantasías, pero conociéndome como me conozco, sé que llegado el momento no sería capaz de hacer nada de nada. Bueno, empiezo con la historia, y, por favor, tengan muy en cuenta que mi novia siempre ha considerado la infidelidad como lo más perverso del ser humano, incapaz de soportarla y de ejercitarla. No saben ustedes hasta qué punto piensa así. Tuvimos vacaciones la primera quincena de julio, y nos fuimos con unos amigos a Mazagón, en Huelva. Íbamos Jorge y su novia, una sobrina de Amparo, Roberto, hermano de Jorge y soltero, y Nacho, también soltero, además de mí, claro. Entre Roberto y Amparo siempre ha habido feling, pero sé que nunca ha pasado de simples conversaciones de asuntos en común, así que sé a ciencia cierta que entre ellos no podía haber nada, sobre todo teniendo en cuenta que Roberto es de lo más puritano, y si encima mi novia piensa como piensa... Jorge tiene a su novia, Mónica, que es de lo más celosa. Al pobre le ha costado mucho tiempo encontrar pareja, así que no haría nada para perderla. Estoy seguro de ello.
El problema era Nacho, y no porque en realidad fuera un problema, sino porque es un chico en busca del eterno amor, o de una novia, como quieran entenderlo. El caso es que por su situación está bastante necesitado de sexo. Amparo y yo hemos hablado varias veces de él en ese sentido, y ella siempre ha dicho que Nacho tiene demasiado cuerpo y una mente de niño, y yo ratifico esa impresión. A veces, incluso, hablando con él, ha hablado abiertamente de sus necesidades sexuales, pero nunca le hemos hecho caso. Es algo constante en su forma de ser. A los dos, a Amparo y a mí nos daba lástima del pobre Nacho.
Partiendo de todo esto, comienza la historia. Después de toda la tarde en la playa, la noche hacía presagiar unas copitas en el chiringuito de la playa, junto al camping. Estuvimos tonteando y hablando, al tiempo que bailábamos. A mí no me gusta beber, pero pedí un martini, que sí me gusta, y luego ya pedía naranja o limón, aunque a mí novia, para que no se sintiera mal, ya que ella le daba al whisky, le decía que lo pedía con vodka. Al rato empecé a ver que mi novia empezaba a estar mareada, como el resto, y yo seguía la corriente para no quedarme fuera de juego. Bailaba y reía y decía cosas graciosas. Todo lo hacía el alcohol. Yo empecé a separarme un poco, ya que no tenía el punto que todos ellos tenían y decidieron achacarlo a que no estaba acostumbrado a beber. En un momento dado, Nacho sacó a bailar a Amparo, como santísimas veces había hecho en otras tantas ocasiones. Se metieron entre la gente que abarrotaba la pista y comenzaron a bailar. Los otros tres hicieron lo mismo, pero yo no tenía ganas y me quedé en la barra, observando pero sin esperar nada raro. Al rato vi que Amparo y Nacho bailaban muy sensuales, pero nunca se me pasó por la cabeza pensar mal, sobre todo conociéndolos a los dos como los conozco. En una postura, mi novia se colocó de espaldas a él y fue él quien se acercó y, bajándose un poco por la diferencia de altura, acomodó su paquete en el culo de mi novia. Ella lo rechazó con un gesto gracioso, pero él lo hizo de nuevo y comenzaron a bailar. Yo veía a mi novia tensa, pero no paraba de moverse. Poco a poco empezó a cerrar los ojos. Me consideré un imbécil por pensar mal. El resto del baile lo hicieron mucho más pegados, con continuos roces. Ella ni siquiera me miraba, y cuando lo hacía, muy de vez en cuando, yo miraba a otro lado rápidamente. Llegado a un punto, decidí apartarme de allí, observar la escena desde otro lado, y mi principal argumento era que ella no pensara que la estaba vigilando. Estuve oculto en otra zona del chiringuito hasta que vi que ella me buscó con un poco de insistencia. No me vio y siguió bailando con Nacho. Prometo que no me descuidé más de treinta segundos, pero en cuanto volví la vista no estaban, aunque tuve la suerte de verlos alejarse del chiringuito hacia el mar. Pensé que estaban buscándome, como en realidad luego pude comprobar. Los vi alejarse y perderse en la oscuridad. La camiseta blanca de Nacho me permitió seguirlos a gran distancia. Se alejaron bastante del chiringuito, y llegados a un punto cesaron la búsqueda. Se pararon y miraron alrededor y, claro, no me vieron. Hablaron un poco y ella golpeó el cuerpo de él riéndose. Luego, en lugar de volver, Amparo se adentró en las dunas. Nacho esperó unos segundos y la siguió. Aquello ya empezaba a mosquearme bastante. El hecho de que ella se metiera entre las dunas me parecía lógico, en cuanto en tanto pensaba que tenía ganas de orinar o algo así, pero que él la siguiera... Aquello me sonaba a que él se había calentado y quería algo con ella. Ella, conociéndola como la conozco, se enfadaría y así terminaríamos las vacaciones, de muy mala manera, ya que ella estaba no permitiría nunca que nadie se pasase con ella, y menos aún Nacho, en quien tanta confianza había depositado durante toda su amistad. Esperé semiescondido entre las dunas, esperando la reacción de Amparo, pero ésta no se desataba. Decidí así acercarme, y me costó un buen rodeo, pero así lo hice, para acercarme por un punto del que nadie esperaría que llegase nadie, es decir, desde tierra adentro. La gente paseaba por la playa, pero nunca pensarían que nadie llegara desde tierra adentro. Cuanto más me acercaba, más oía hablar a Amparo. Entendí entonces que seguramente me había equivocado, que en vez de montar en cólera, le estaba dando una reprimenda espectacular a Nacho, pero sin gritos ni nada de eso. Pensé que Amparo quería que nadie se enterara de nada y que todo siguiera como hasta entonces. Entonces vi a Nacho. Sólo se veía a él, y ahora Amparo estaba callada, o se había ido de allí sin yo saberlo. Me acerqué algo y más y vi a Nacho de cuerpo entero, riendo. De rodillas, Amparo, tenía su polla en la mano y se reía al tiempo que le decía algo. Luego se la metió en la boca con una soltura que nunca había disfrutado yo. Se ve que la mamada ya duraba varios minutos, casi desde que los perdí a los dos de vista. además, de la sesión de sexo, se lo estaban pasando genial, riendo. Cuando oían alguna voz de la playa, se paraban y escuchaban, luego ella reanudaba la mamada. No podía creer lo que estaba viendo. Mi novia estaba comiéndole la polla a un amigo, y cómo lo hacía. Lo único que podía pensar es que ella había sentido lástima por él, y que después del baile tan sexy que le había calentado, se sentía en la obligación de descargarlo, así que no pensó en otra cosa que hacerle una mamada. Dentro de lo malo, aquello resultaba un consuelo para mí.
Él le dijo algo y ella negó con la cabeza, aun con la polla en la boca. Se levantó y le dijo algo a Nacho. Luego ella le empujó varias veces, pero debido a la corpulencia de Nacho, apenas lo movía. Él, entendiendo el gesto de Amparo, se tiró al suelo, aún con la polla tiesa. Ella, en un gesto relámpago, se quitó la falda y las bragas y se montó encima de él. Aquella polla atravesó su coño en un santiamén, lo que nunca ha pasado conmigo, que siempre me ha costado Dios y ayuda. Y lo sé porque enseguida comenzó a cabalgar sobre él como una posesa. Nunca la había visto moverse así... Aquello no era sólo una simple sesión de ?descarga?. Mi novia estaba follando en toda regla con Nacho. Le había comida la polla y ahora se lo estaba follando. Nunca lo imaginé de ella.
Después de correrse ambos, ella le hizo otra mamada, hasta que la polla de Nacho endureció otra vez, y otra se lo folló. Esta vez ella a cuatro patas, y él por detrás, aunque sé que lo folló por el coño. Aunque no bastó con todo eso. Sino que después, ya una vez todos de nuevo en el chiringuito y ellos disimulando muy bien lo que había pasado, decidimos bañarnos en la playa. Como nadie íbamos con bañador, decidimos hacerlo desnudos. Como sé que esa noche se había convertido para ellos en una noche de jodienda, decidí hacerme el loco y alejarme. Como la noche no contaba con luna me pude acercar sigilosamente y comprobé cómo Nacho se la folló otra vez allí, en el agua. Seguro que sentían el morbo de saber que yo andaba por allí cerca.
¿Por qué aguanté sin decir nada y permití tanto? Pues porque pensaba que todo fruto del alcohol, de la noche, del momento.. y porque toda la situación me había calentado muchísimo. Ya pensaba en la follada que le iba a pegar a mi novia cuando me lo contara al día siguiente y yo la hiciera partícipe de mi conocimiento. Porque estaba seguro de que ella no podría aguantar un día sin contármelo. Aunque sí me que lo ocultó. Sé que desde entonces no han tenido relaciones, pero la idea de pensar que en cuando puedan, volverán a follar... me pongo a cien. Además, la impresionante mamada que le hizo a Nacho, se me ha quedado en la cabeza como el momento erótico más intenso de mi vida, y la protagonista era mi novia. ¿Qué más puedo pedir? Sí, a mí, después, también me la ha mamado así. Se ve que le cogió gustillo.