No tienes ni idea de las veces que me he masturbado pensando en ti
Hola, mi nombre es Esther pero de cariño me dicen Tessy. Soy de complexión pequeña, 1.60 de altura, cabello corto, castaño claro, mis pechos y mi culito son pequeños pero paraditos, firmes y de acuerdo a mi estatura. Siempre había sido un poco renuente a todo lo que tuviera que ver con sexo así que a la edad de 21 años, todavía ni había tenido novio. Todo cambio a esa edad, cuando conocí a Alfredo.
Alfredo y yo fuimos juntos a la prepa., y aunque nunca fuimos novios, ni nada, siempre andábamos juntos, de hecho, todo el mundo nos decía que parecíamos novios. Debido a mis miedos nunca avanzamos a nada, y al salir de la escuela, nos separamos un poco, aunque todavía nos veíamos de vez en cuando los fines de semana.
Un sábado fuimos a ver una película, en una escena se veía como un par de chicas serán violadas brutalmente, las imágenes me dejaron impactada, pero con mucha curiosidad, a mitad de la película, el rollo se atasco y tuvieron que detener la proyección. Eso nos dio tiempo de comentar lo que había pasado, y con todo lo que dijimos, me dio más curiosidad.
Así que comencé a buscar mas material, primero fotos en Internet, alguna revista que veía en los puestos de periódicos, alguna escena erótica en alguna película, todo me hacia sentir un ardor en mi interior.
Cierto domingo, estaba paseando a solas por un bazar cuando un puesto llamo mi atención, vendían toda clase de películas XXX, juguetes, y algunos otros artículos que no reconocí. Entonces sentí la mirada de alguien sobre mi, voltee y Alfredo estaba detrás de mi. Me sentí muy apenada pero el hizo todo lo posible por aparentar tranquilidad, que era de lo mas natural que sintiera curiosidad y me dijo que si quería ver mas, cerca de ahí había una sexshop.
Me sentía apenada, pero la curiosidad era muy fuerte, así que dije que si.
Me tomo de la mano y entramos a un pasillo pequeño y subimos a un segundo piso. Al entrar a la sexshop quede impresionada: ante mis ojos aparecía toda clase de artículos sexuales, desde penes de goma hasta lencería atrevida, revistas, videos, cremas, artículos para despedida de soltera.
Imagino que mi amigo noto que me quede como hipnotizada, por lo que me abordo y dijo que el conocía al de la tienda y podíamos rentar un cubícalo para ver una película.
Alcance a ver como iba a platicar con el encargado y se dirigía después hacia mí. Todos mis sentidos estaban alterados, no podía más que dejarme conducir, pues aunque quería irme, mis piernas no me respondían. Antes de darme cuenta ya estábamos recorriendo una cortina. En una pantalla, se veía una rubia de larga cabellera, haciéndole una felación a un tipo, mientras otro hundía su cara detrás de ella.
¿Te gusta verdad?- me dijo.
Si- ¿Te gustaría intentarlo?
-No, no creo poder.
- Vamos pero si es muy fácil.
- No sabría que hacer.
Al ver que no hacia ningún intento por detenerlo, comenzó a desabotonar mi pantalón, y metió su mano por debajo de mi vientre. Un calor empezó a llenar mi interior, solo intuí a abrir las piernas, cerrar los ojos y dejarlo hacer.
¿Sabes que desde que te conozco había yo querido hacer esto? No tienes idea de cuantas veces me he masturbado pensando en ti.
- No, espera, que haces? Mmmm.
Un dedo comenzó a introducirse lentamente en mis entrañas, lo movía en círculos arrancándome gemiditos de placer. AHHHHHH, mis manos se aferraron a la banca donde estábamos,
- Estos son jugos de tu vagina, me indican que estas caliente y lista para la penetración, pero como aun no estas lista para eso, seria un desperdicio que se derramaran-
Entonces se agacho y sentí su lengua por debajo de mi clítoris, entrar y salir, yo me contenía, tratando de no gritar, me perdí en un mundo de placer y sentí como una intensa humedad entre mis piernas.
-Veo que no te conformaras con esto verdad- y empezó a bajarse los pantalones.
El temor volvió a hacer presa de mí. Recordé aquel pasaje de mi infancia, y el placer se desvaneció. Lo avente y salí del cuarto subiendo mis pantalones y tome el primer taxi que vi en la calle.
Trate de calmarme, después de todo, yo lo había permitido, llegue a casa y me dormí pensando en ofrecerle una disculpa la próxima vez que lo viera.
Toda la semana no supe de el, las llamadas que le hacia siempre eran un ?No se encuentra?. Recordaba aquella sensación que me dejo en la cabina, y con mis dedos comenzaba a juguetear con mi cosita, todas las noches imaginaba que Alfredo me tocaba y rememoraba ese día hasta que sentía que mis panties estaban húmedas. El siguiente sábado, al andar por Internet, encontré un mail de Alfredo, que decía:
?Realmente me dolió mucho que solo te hayas dejado dar placer cuando no recibí nada a cambio, jugamos a tu manera, y espero que lo hayas disfrutado, pero esta vez quiero mi parte. Has de saber que mi amigo tiene cámaras de grabación en ese cuarto, y no me gustaría que algunas de tus amistades se enteraran que con esa carita gozas como toda una buena mujer? Espérame el día xx afuera de la Plaza x y terminaremos con lo que empezamos.
Infeliz cabron, fue lo que pensé. Estaba chantajeándome. La verdad no sabía ni que hacer, si debía acudir y tratar de razonar con mi amigo, o mandarlo definitivamente al diablo. Tan bien era cierto que lo que pensaba hacerme si me presentaba alimentaba nuevamente mis fantasías y sin ganas de pensar nuevamente comencé a masturbarme. Estuve meditando toda la noche hasta que decidí ir a plantarle cara al problema.
Estuve ese día en el lugar convenido. Estaba anocheciendo, yo había dicho a mis padres que iría con una amiga para terminar un trabajo escolar y que quizás tendría que quedarme a dormir allá (por si acaso). Entonces, lo vi acercarse a lo lejos, lo mire con odio, siendo mi amigo no pensé que utilizara una jugada tan sucia para conseguir lo que quería, apenas lo tuve cerca, le solté una sonora bofetada, el, sin inmutarse ni nada, me ofreció una cinta de video.
- No me odies por lo que dije, sabia que era la única manera de convencerte de venir, pero no me gusta jugar sucio, y que sientas que estoy abusando de ti.
Me dio la cinta, y al tocar mi mano, me jalo hacia el y me dio un largo beso. Me empezó a besar el cuello, morderme la oreja, y no pude evitar excitarme, se las ingenio para que ahí en el parque deslizara su mano entre mis piernas, noto que estaba húmeda, así que solo sonrió y después me susurro al oído
- ¿Empiezo a pensar que no era necesaria la cinta, Ahora, dime, porque no vamos a un lugar mas cómodo para que termine de mostrarte lo que empezamos aquel día?
Así como me sentía, después de haber ahogado mi enojo por sentirme utilizada, decidí terminar con esta duda que me mataba, ese temor que no me dejaba en paz, y dije que si.
Caminamos unas calles, y entramos a un hotel, vi que le pedía una llave al empleado, y me jalo de la mano hacia el ascensor.
- La verdad, ya había hecho planes para estar solos.- Me quede sorprendida.
Abrimos la puerta y mi sorpresa aumento, se veía que ya había hecho preparativos desde no se cuanto tiempo. Lo primero que vi, fue que por el cuarto se veían varios productos que ya habíamos visto en la sexshop. Entre otras cosas que no reconocí, alcance a ver unas cuerdas, esposas, un sillón en la alcoba, alfombra de color rojo, sobre la cama que ocupaba gran parte de la habitación descansaban varios objetos de goma, algunos frascos en el buró. Fue lo último que vi antes de sentir que me ponía una venda sobre los ojos.
- No te asustes, ya que tu temor entra por los ojos, lo bloquearemos, dejaremos que solo sientas-
Así empezó la vez en que perdí mi virginidad, además de otras cosas, y lentamente comencé a convertirme en más que su amante, su esclava, su perrita lista y dispuesta a complacerlo de la manera que mejor le pareciera, pero eso prefiero detallarlo en otra historia.