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Probador
Autor: Desconocido
Fecha: 16-06-2009

Vino por mi a las 14.00hrs.
Mi corazon andaba desbocado mientras bajaba las escaleras. Mi chochete batia palmas. Cuando llegue abajo, le vi dentro del coche. Esperandome, como siempre, con ansia en su mirada. Desde que nos habiamos hecho amantes (que linda palabra...) estabamos muy encoñados el uno con el otro. Tanto que nos veiamos varias veces al dia. Tanto que ambos dos dejabamos nuestros deberes aparcados para darle vida a nuestra pasion.
No pude evitar que un ramalazo de deseo animal nublara mi mente.
Subi al coche con toda la discreccion y tranquilidad de la que fui capaz.
Nos sonreimos. Un simple "Hola, que tal?" y una mirada preñada de intenciones ocultas.
En el primer semaforo que paramos alejados de "territorio comanche", me dio el tan esperado beso.
Me besaba muy bien. Su lengua no dejaba ningun rincon de mi boca por descubrir. Su labio inferior era (es) todo un homenaje al pecado.
"Vamos de compras, chochete?".
"Vamos donde tu quieras, corazon", le respondi.
El camino al centro comercial fue todo besos, caricias, apretones, achuchones, palabras lindas, palabrejas...
Aparcamos el coche. Cuando bajamos y mientras mirabamos a nuestro alrededor (una costumbre de los amantes ilegales) descubrimos una pareja en la misma circusntancia que nosotros. Solo que ella dejo aparcado su coche y marcharon ambos en el auto de el.
Mi amante y yo nos sonreimos. Excitados, ansiosos y contentos por estar juntos, un dia mas.
Entramos en una tienda. Paseando entre las estanterias de ropa. Disimulando nuestro deseo. Riendo.
El cogio un pantalon marron y yo una falda vaquera y unos jeans.
"Solo tres prendas por probador", dijo la dependienta.
"OK, no te preocupes..." El probador era pequeño y estrecho. Olia a sudor. No tenia techo. Habia un espejo una pequeña banqueta en la que el se sento a observar mientras yo me probaba la falda y el pantalon. Ambas prendas me quedaban bien y decidi quedarmelas.
"Vamos a celebrar tu compra", me dijo picaruelo.
Nos besamos. Sus manos en mi espalda. Y las mias en sus nalgas.
De repente, su boca en mi cuello. Yo solo llevaba una camiseta y el tanga negro.
Mi mano bajo hacia abajo y comence a apretarle la puntita (tan linda) de la poya, la cual comenzo a palpitar a traves de la tela de sus pantalones.
Me excitaba sobremanera vernos en el espejo. Me quito el tanga. Me tocaba el coño que era una puta delicia. Tan placenteros sus dedos en mi interior. Ni siquiera pensabamos que llevabamos demasiado tiempo dentro del probador. Que podian haber camaras... Solo nos importabamos el uno y el otro. Nuestro mutuo y propio placer. Tenia tanto morbo la situacion.
Me levanto la camiseta y despues de bajarme el sujetador (negro, a juego con el tanga), se metio una de mis tetitas en la boca. Mordiendo el pezon. Chupandolo. Poniendolo duro y tieso como estaba su poya.
Se sento en la banqueta. "Estoy mayor, chochete", me dijo. (Me volvia loca que se inventara nombres para mi... Que me llamase chochete, putita, mi chica, parruseta. Hasta incluso el diminutivo cariñoso que yo utilizaba para el, en femenino) Se bajo los pantalones (santo dios, no llevaba dustin. Quiero decir slips. Dustin era algo entre nosotros dos. Nunca dejaba de sorprenderme). Su poya apuntaba al techo. Dura, caliente, roja. Lista para penetrarme.
Me agarro delicadamente de la cintura y me sento sobre el. Su dedo en sus labios, "exigiendo" silencio.
Me gustaba mirarlo cuando follabamos. Sus ojos decian tantas cosas. Su verga entro en mi. Tan familiar y tan gozosamente, como siempre.
Me termino de quitar la camiseta. Se metio mi teta derecha en la boca y con sus dedos largos y frios (siempre tenia las manos frias, cosa que a mi me encantaba) me retorcio el pezon izquierdo.
Yo comence a dar saltitos sobre el. El ritmo subia igual que nuestro placer.
Bufffffffffffffff, que situacion tan morbosa. Oiamos a la gente entrar en otros probadores, ir y venir...
Me agarro de las caderas para marcar el ritmo. Pero yo no le deje. Normalmente, me gusta llevar la batuta e imponer mi cadencia. Pero reconozco que hay veces que dejarse llevar por el otro es muy placentero. Pero no era el momento. Mandaba yo Segui saltando sobre el. Acariciandole el cabello (apenas blanqueado en las sienes, un poco rizado y muy suave), mordiendole la boca. Metiendole los dedos entre sus labios, buscando sus dientes.
Su poya se hincho y mi orgasmo aparecio. Soy un poco escandalosa y el lo sabe (sabe tanto de mi, de mi cuerpo, de mi piel...). Me tapo la boca con la palma de su mano mientras yo me corria.
Que gusto, dios. Me estire y tense tanto sobre el que pense que iba a romperme.
Me quede un poco sobre el. Cuando sali, su semen resbalaba por mis muslos.
Saque un pañuelito humedo de mi bolso (mujer precavida vale por dos) y me limpie.
Mientras el sonreia y con los ojos me decia que queria mas. Que no se habia corrido. Seguia duro. Durisimo.
"Una chupadita?"... Rei traviesa. Me apetecia muchisimo meterme aquel trozo de gloria en la boca y asi lo hice. El seguia sentado y yo me arrodille frente a el y le abri las piernas.
Me meti toda su poya en la boca. Dandole pequeños lametones por el capullo. Bajando con la punta de la lengua hasta la base. Y una vez alli, rodeandola. Dandole mordisquistos leves. Succionandole los huevitos. Y otra vez, hacia arriba. A concentrarme en el capullo rosa. Levante la mirada. A la mayoria de tios, les pone muy cachondos que los mires desde abajo cuando les estas comiendo la poya con esa "cara de zorra".
El suspiraba y cerraba los ojos. Como me gustaba chuparsela. Ver esa cara de delirio, de placer sin mas. Estaba tan calentita. Yo ronroneaba como una gata satisfecha. Me la meti toda en la boca. Poquito a poco. Hummmmmmmmmmmmmmmmm, que rica. Riquisima Comenzo a jadear mas fuerte. A estirarme del pelo. A moverse casi imperceptiblemente. A morderse los labios. A empujar mi cabeza con sus manos. A intentar no chillar. A contener su propio orgasmo.
Mi lengua la recorrio una vez mas de arriba a abajo, y me la meti toda en la boca de nuevo. Moviendo mi cabeza como si estuviese loca.
Su semen inundo mi garganta. Caliente. Espeso. Dulce. Todavia copioso (ya sabeis, la edad lo vuelve leve). Fuerte. Cerre los ojos y con mis labios le aprete la poya mas fuerte todavia. Me encantaba sentir su esencia en mi boca. Su sabor. Su olor...
Cuando note que habia terminado de correrse, me la saque de la boca. No sin antes asegurarme que ni una gota de ese preciado y amado liquido se iba a escapar de entre mis carnosos labios. Bese su pirindola y mire a mi amante. El habia apoyado la cabeza sobre la pared del probador y me miraba con ardor. Le di un beso tambien a el. Dejandole probar su propio sabor. Gotas de su masculinidad, destiladas por mi boca.
"Deberia probarme el pantalon, no?".
Salimos del probador con cara de clientes satisfechos. La dependienta y el seguridad nos miraron con extrañeza. No pude aguantar la risa... Andando rapidamente me dirigi a la caja para pagar mi compra. El hizo lo propio.
Nos fuimos a comer un bocadillo. El dia parecia tener mas luz.
Y ahora... era la puta hora de volver a trabajar. Joder, joder, joder, joder...
El coche de la mujer que vimos marcharse, seguia alli.
Me embargo una gran envidia. Poder disfrutar una tarde entera de mi amante.
Sin telefonos, sin prisas, sin movidas...

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