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Experiencia de vida
Autor: Desconocido
Fecha: 03-10-2010

Debo confesarles que este no es una historia, no es ficción o fruto de banales sueños o fantasías, esto es un relato propio de hechos reales, que permitirán a muchas personas inhibidas a conocer de los placeres del sexo entre maduros y jóvenes y tal vez dar el paso, que permita dejar de fantasear y comenzar por vivir, pues si yo lo he logrado porque no ustedes.

Primero debo de compartir con ustedes que ya he cumplido 46 años, casado, 3 hijos varones (19,17 y 12 años), profesional, buena posición social. Aunque he estado en mejores situaciones económicas, no puedo quejarme, tengo una bella casa, me gusta el arte y vaya sino he viajado.

Sobre mi físico, debo desilusionarlos, pues aunque tengo una autoestima elevadísima, no puedo mentir, no soy un adonis, pero feo? definitivamente no soy. Mi cuerpo no es atlético, ni con contorneados músculos, al contrario un tanto regordete y con una panza no prominente pero si presente. Mucho menos puedo hablar de un miembro viril de un cuarto de metro, apenas 15 cms y tampoco es grueso, lo normal y muy conforme. Eso si tengo una cara y ante todo una sonrisa agradable y cautivadora. Mi cabellera ya no es abundante y comienza a ponerse cana, en fin un hombre maduro que toda su vida ha sido bisexual, eso si debo contar con una personalidad yo diría arrolladora por que de otra manera podría jactarme de tener 7 amantes varones jóvenes (de 17 años a los 32 años, la media de edad es de 19 años) todos ellos vigentes y con actividad frecuente, no incluyo relaciones casuales, únicamente las regulares, pues en mi vida debo ya sumar más de 80 encuentros con hombres diferentes. Todos ellos desde que tengo 20 años.

Mentiría si dijese que tengo relaciones cada día de la semana, la realidad es que con dos de mis jóvenes amantes tengo encuentros semanales, con otros dos es mensual, otros dos cada dos meses y con otro cada tres. Mi semana puede transcurrir entre un mínimo de un polvo, hasta una que otra semana de cuatro. ¿Mentira?, ¿exageración?, no simple y llanamente la verdad. ¿Engreido?, tampoco solo quiero compartir mis experiencias, porque a veces yo mismo me sorprendo como he podido lograr algo semejante en un país centroamericano pequeño, lleno de machistas, sin tener que frecuentar lugares de ?ambiente o del rollo?, por precaución y discreción, a parte de que quienes asisten a estos lugares son personas obvias, pues a mi me gustan bien hombrecitos, nada de afeminados. Todos mis amantes son bisexuales, con novia o pareja heterosexual. Otro dato curioso yo nunca los llamo, ellos son los que me buscan y procuran nuestros encuentros, claro yo pago por el motel, la comida y la bebida, alguno de ellos ni eso, me invitan a su casa, o solo desean sexo, sin incluir licor ni cigarros.

Regalos siempre doy, nada esplendido es un pequeño agrado, algunas veces son monetarios. Sin embargo no puedo decir que son relaciones por dinero, son por el deseo único de buen sexo. Físicamente, todos ellos califican en mis parámetros de belleza masculina (aunque yo no necesariamente para ellos) tengo debilidad por lo delgados y con músculos firmes (no pesas) los hay blancos y morenos, rubios y de pelo negro. El más bajo de 1.65 mts el más alto de 1.80 mts, la media es 1.75, igual que yo. Todos ellos de facciones agradables y como anotación curiosa, de labios gruesos. El nivel socio económico difiere y está muy bien distribuido.




Los he conocido, de diversas maneras y a lo largo de los últimos años uno de ellos era practicante de masajista en el club del que era miembro, un muchacho guapo que cuando lo conocí a penas cumplía los 17 años (ver una de mis historias), ahora ya con 22 años es casado con un niño. Con él especialmente hemos desarrollado una excelente relación erótica que nos permite acabar juntos a los dos. Con otro que ahora tiene 19 y lo conocí de 16 años, pues es otra historia ya también relatada, es atractivo, musculoso, practica el karate y le agrada hacer jogin, es un tanto duro, tiene mujer e hijo, a él debo confesarlo lo conocí cuando recién se iniciaba de puto, con amistad y cariño, logré reencaminarlo, alejarlo de ese mundo y las drogas, ahora trabaja y he logrado transformarlo en chico de bien. Otro el de 32 años lo conocí cuando tenía 23 años, era salvavidas en otro club que frecuentaba. Es moreno impetuoso, es físicamente y de cara idéntico a uno de los símbolos del fútbol de mi país. Actualmente vive y trabaja en la playa y cada vez que sube a la ciudad me llama, con él solo tenemos sexo rápido, pero muy pasional, 40 minutos es nuestro promedio, el siempre tiene prisa y yo también.

Dos de mis jóvenes amantes, son amigos y compañeros de colegio de mi segundo hijo, buenos estudiantes, a ambos les gusta el rock, tocan música, tienen el cabello largo. Ambos tienen la misma edad, pues cumplen años el mismo día (dato curioso para aquellos que les gustan tratar de ver si las fechas y los horóscopos pueden dar pistas sobre sus preferencias), uno es moreno y el otro blanco. Al blanquito y rubio (cuque), hemos tenido contacto desde que el tiene 15 años, ahora tiene 17, y ya he contado su historia. Nuestros encuentros son casuales, fiestas de mis hijos o cuando paso por el para llevarlo a casa. Le gusta beber y realmente lo he logrado estimular a tales niveles que el chico se me ha exigido que le meta objetos en el ano. El otro el moreno de quien escribiré pronto una historia. Le fascina el persing, tiene aretes por todos lados. Es alto, mi historia con él ha sido accidentada, cuando el tenía 15 años tuvimos 3 encuentros seguidos, luego se convirtió a una religión fundamentalista e interrumpió lo parecía un buen inicio. Paso 14 meses y luego para mi sorpresa me llamo a los 16 años, tuvimos otros 3 encuentros espaciados, marcados por el sentimiento de culpa por sus creencias religiosas. Y ayer pues nuevamente me llama y tuvimos una sesión de 3 horas, él me acompañó a hacer algunos mandados y luego me pidió nuevamente acostarse conmigo, cada vez mejor pues ya le arranqué la promesa de hacerlo con mayor regularidad.

Con otros dos amigos, los he contactado por correo electrónico, uno es paramédico y el otro técnico de computadoras, ambos de 23 años. El paramédico tiene su propio apartamento y le agrada tener relaciones en su espacio. El técnico en computadora compartimos el gusto por la fotografía y las exposiciones de arte. En fin chicos sanos.

Como ven los hay de diversas edades y profesiones. Que comparten conmigo el gusto por sexo de buena calidad. Nuestros encuentros no se resumen a simplemente a coger, sino a tener juegos eróticos, a lograr que nuestra piel se convierta en nuestro principal órgano sexual y es allí cuando la mano firme y fina a la vez se convierte en el principal estimulador, la edad y la belleza física nunca ha sido un impedimento, por el contrario la promesa de una sesión de sexo agotadora y satisfactoria, logra cosas increíbles. Es cuando confirmo que no es con el físico, sino con la personalidad como uno logra seducir a personas jóvenes, guapas y supuestamente muy hetero, personas que uno nunca imaginaría.

Como podrán leer esto no es un cuento erótico, pero es una historia de vida que puede dar lugar a que algunos de los lectores puedan encontrar el coraje para lanzarse al agua.

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Por Los Pelos